Como mariposas en la panza es la expresión que se utiliza para describir el “cosquilleo en el vientre”, que sentimos algunas personas al enamorarnos o al tener miedo. La pregunta es porque sentimos ese cosquilleo?

Desde la mirada de la Psicología la explicación es que la persona constituye una unidad biopsicosocial, es decir que cuando una emoción le afecta también “invade” su cuerpo, le moviliza,y se puede producir tanto en hombres como en mujeres.

Desde la mirada de la medicina, las “mariposas en la panza” son en realidad reacciones del estómago que se generan cuando una persona experimenta una emoción fuerte.

Estas reacciones se provocan debido a la liberación de neurotransmisores, sustancias que envían señales al cerebro, puesto que los seres humanos tienen un sistema nervioso en la cavidad estomacal que controla la digestión y mantiene comunicación con la cabeza. Cuándo se tiene alguna emoción surgen reacciones en el estómago y es cuando aparecen “las mariposas”.

Desde la mirada romántica es una sensación “rara”, que no siempre sucede, es “esa cosa” que te impulsa por dentro, que tu interior te dice que esa persona es “muy especial”, que existe una gran conexión entre ambos…

Desde la mirada del mundo de la historieta representada magistralmente por Quino en su personaje Mafalda, se la describe de la siguiente manera: “No sé si enamorarme o hacerme un sándwich, la idea es sentir algo en el estómago”.

¿Cuánto tiempo se sienten las “mariposas en la panza”?

Según la opinión de académicos la sensación de las “mariposas” dura aproximadamente los primeros seis meses de la relación, debido a la emoción, y a que, al igual que en el miedo, se desconoce lo que pasará. Con el tiempo y conforme se conoce a la persona, se sabe qué esperar y por lo tanto ya no están presentes las mismas sustancias y las cosquillas van disminuyendo.

La ciudad luz, la ciudad del amor, París (Francia), tuvo desde el año 2008 hasta el 1 de junio del año 2015, un testimonio muy gráfico de que la persona necesita perpetuar esas emociones que dan origen a “las mariposas en la panza”, el llamado Puente de las Artes, cuyas barandillas estaban cubiertas de “Los Candados del Amor”, costumbre que consistía en cerrar un candado en las barandas del puente, el cual tenía escrito los nombres de la pareja o algún otro mensaje. Posteriormente la llave del candado era arrojada al río Sena, simbolizando que el Amor entre ambos seria eterno.

Definitivamente aquel ser mágico que nos hace sentir “como mariposas en la panza”, es parte de nuestro proceso de aprendizaje en la “Maestría del Amor”, estará en nuestras vidas para acompañarnos por alguna razón, si ya cumplió su misión estará solo por una estación, según el lenguaje popular: “Dejen de estar poniendo signos de interrogación donde Dios puso un punto final“, o bien será la persona correcta, la que tenga la habilidad de sacar lo mejor de ti, de llegar a tu foro interno, quizás regresando luego de muchos años de ausencia, pero en esa conexión especial nuevamente sentirás esa bella sensación en la panza que te indica que es tu compañero de ruta hasta la línea de llegada.

Qué relación hay entre el miedo, el enamoramiento y las “mariposas en la panza”?

Según los especialistas se han hecho estudios a través de resonancias magnéticas y se ha detectado que las sustancias generadas durante el enamoramiento son las mismas que durante el miedo. Un ejemplo de ello es la adrenalina. En el enamoramiento sucede el mismo proceso con la adrenalina y es lo que entendemos como “mariposas en la panza”.

Según la opinión de catedráticos de  la medicina cuando este sistema, llamado simpático, siente miedo envía la orden de huir al cerebro. Esto da pie a que el cuerpo produzca adrenalina y mande más sangre a los músculos de los brazos y piernas, para poder correr… En algunos casos “huimos despavoridos del enamoramiento” y de vivir la hermosa experiencia de sentir “mariposas en la panza”… Preferimos acompañar a Mafalda  en la elaboración de su sándwich, para luego comerlo, privándonos del placer de disfrutar del Amor como aquel árbol que debe tener frutos dulces, raíces y alas.

El amor da miedo pero mejor perderlo que no tenerlo nunca. Esta frase es una invitación a encontrar un camino para el Amor, porque su complejidad lo hace genial, nos permite rescatar al niño que se rehúsa a dejar los crayones, a preguntarnos: Si algo termina nunca debió empezar?.

Tú eres la única parte de mi vida que aún no he desentrañado, cuanto coraje poseemos para vivir, amar, dejarnos llevar, caminar un camino nuevo totalmente desconocido no el que siempre recorremos día a día, que nos haga más plenos, sin límites de tiempos, sin convencionalismos sociales,sin moldes rígidos, aprendiendo a soltar, solo disfrutando de la vida y aumentando la dosis de aquello que nos hace verdaderamente felices.

Que significado tienen las mariposas en esta expresión?

Las mariposas son seres bellos, coloridos, que tienen un proceso de vida especial,que en lo incierto y en lo desconocido nos permiten soñar que florecemos y nos “perdernos” en  el mejor lugar, que sin dudas es la mirada de sus ojos celestes.

Acabo de caer en la tentación de recordarte. Pequeño libro de hojas amarillas, de papel con historia, que fuiste el portador de uno de los “Tesoros” que tenía mi madre en su nutrida biblioteca de la ciudad de Formosa (Argentina). El libro Las Cartas de Amor de Josefina a Napoleón Bonaparte, consideró Blanca Bouloc, como el lugar perfecto para que aleteen las mariposas sin vida y vivos colores…Pasaron los años y aún están inalterables, con la promesa de que cada recuerdo nos lleve a ese momento especial y único cuando sentimos su revoloteo en la panza.

Como “mariposas en la panza”, es una expresión también utilizada en la literatura y en la música paraguaya, incorporada al idioma guaraní como “panambi chepyápe”, el encantamiento trasciende fronteras, ese sentir del  “amor adolescente”, transparente e inocente, donde se fusionan el uno con el otro, forma parte del acervo cultural universal.

Prometo no dejar de sentir “las mariposas en la panza”,comenzar de nuevo perdiendo la cuenta de cuantas veces fui protagonista de tan bello momento y con el atrevimiento de no saber si aquella persona es la correcta,si será “para siempre”, o durará solo un verano.

Mi agradecimiento a los Amigos Incondicionales que me obsequió la vida y que me ayudan dándome parte de su tiempo y opiniones para que pueda compartir con Ustedes distintas miradas de un tema que nos atraviesa a todos.